Bidasoa, todavía un río de ensueño

 Teníamos la convicción de que el río iba a llevar muy poco caudal y no fallamos en nuestras predicciones,.parecía que estábamos en pleno verano. El río bajaba pequeño pero un poco tomado, lo cual nos emocionó de sobremanera, ya que, el color no del todo transparente me resulta muy atractivo de pescar. En ésta ocasión me tocaba ir de acompañante pués, no tenía permiso, lo cúal me iba a permitir observar, con máxima atención, lo que aconteciese a mi alrededor. Mi amigo Big Willy estaba preparado y con la emoción en vilo: los primeros lances de su cucharilla marcarían el devenir de la jornada. Y así fué, comenzamos a pescar tarde, sobre las 10:00, despues de haber almorzado pantagruelicamente,.además de sendos grandes y buenos pintxos de tortilla de patatas, añadimos una ración de lechezuelas de cordero, lo que nos llenó de energía para la jornada apasionante que teníamos en ciernes.

  Al principio nos costó entrar en calor, además de que no acertamos con el pesquero, ya que, se trataba de un tramo muy profundo y poca corriente, que además resultó muy difícil de pescar. Hacia las 12:15 comenzó una eclosión propia del mes de Mayo: no se veían moscas volando por la superficie, pero si se veian las truchas subiendo a comer, lo que inmediatamente identificamos como una eclosión de efemeras. Estuvimos un buen rato observando a nuestras amigas las truchas, cebarse, desde un puente romano (de más de 700 años de antigúedad), que nos brindaba una fantástica panorámica del enorme pozo que teníamos debajo. Conseguimos ver a varios ejemplares que pasaban del medio kilo, pero no observamos a ningún titán. Despues de pasar un buen rato en el puente y de habernos reprovisionado de cucharillas en mi coche, nos dirigimos al mismo punto donde habíamos dejado de pescar..eran las 12:45. Big Willy empezaba a impacientarse y no era para menos: llevábamos dos horas y media pescando sin ni una picada..pero, ya lo dice el dicho: cuando menos te lo esperas salta la liebre, y efectívamente así fue, la picada cogió a Big Billy por sorpresa,.pero con una fantástica “maniobra” de clavada, la enganchó y la sacó muy bien. Se trataba de una trucha autóctona de 29 cms, de peso sobre los 340 grs. Era un macho precioso, que Big Willy no tardó en soltar. Después de esta primera picada, observamos que la actividad en el río iba in-crescendo y no tardarón en llegar otras tres. Dos de ellas se materializaron en captura ( 27, 25 cms), pero la tercera no, siendo ésta la mayor de las que picaron..

    Tuvimos que irnos cuando mejor estaban entrando, pero teníamos compromiso de ir a comer a un caserío situado cerca del término de Lekaroz..mereció la pena, porque la calidad de todos los productos que comimos fue digna de mención…en definitiva, pasamos una bonita jornada campestre.

    Un saludo desde CómoPescar

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Acerca de Cómo Pescar

Soy un amante de la naturaleza en todas sus versiones. Mis mejores ratos los paso pescando y cazando con un gran respeto por el medio.
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3 respuestas a Bidasoa, todavía un río de ensueño

  1. pity dijo:

    parece que estamos en el rio contigo,que bonito, cada vez lo haces mejor

  2. Ignacio dijo:

    Hola yo también soy pescador navarro y me encanta el río Bidasoa, suerte con el blog, este es mi blog por si le quieres hechar un vistazo saludos:

    http://pescanavarra.blogspot.com/

  3. Ignacio dijo:

    Hola yo también soy pescador Navarro y me encanta el Río Bidasoa y el Río Baztan, suerte con el blog

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